5 pasos para tener una buena salud financiera

Para conseguir una buena salud financiera, debes establecer pasos a seguir en la consolidación de tu bienestar económico. Todos conocemos de forma general de que se tratan las finanzas de una empresa. Los presupuestos, costes de inversión, salarios, etc. Pero muy pocos hablan de cómo manejar las finanzas personales.

Todas las etapas en tu proyecto de vida están relacionadas con el dinero. De alguna u otra forma, cada actividad que desempeñas tiene implicaciones económicas. Por eso es tan importante que aprendas a manejar tus finanzas, pues de ello depende tu futuro y tu presente.

Contratar a un administrador o contador es muy útil, pero su trabajo es aplicable sólo en las estructuras económicas de las empresas. Para llevar de forma saludable tus finanzas personales, debes adquirir conocimientos básicos que te permitan ser tu propio contador. Tú también puedes, al igual que una empresa, generar una estabilidad económica a partir de un plan.

No es un tema tan complicado cómo parece en un principio. Existen muchos consejos para entender ese mundo lleno de cifras y comenzar a mejorar su salud financiera personal paso a paso. Con estas 5 estrategias para tener una buena salud financiera, te puedes iniciar en el mundo de las finanzas personales:

Índice

1. Sé consciente de tus activos y pasivos
Activos y Pasivos en las finanzas personales

En el mundo empresarial, los activos tienen y los pasivos son conceptos contables que no se pueden aplicar del todo a la vida personal. Pero hay expertos de la salud financiera, que han adaptado estos conceptos a las finanzas personales. Aquí resumimos la definición que da Rodrigo Álvarez en su conferencia Tomando el control de nuestro futuro financiero.

¿Qué son los activos personales?

En una empresa, los activos son los ingresos que obtienen por la venta de sus servicios o productos. Pero, en las finanzas personales, se definen cómo activos todos los bienes y actividades que te generen ingresos.

Por un lado, tu trabajo representa un activo, pero también las herramientas que utilizas para generar ganancias. Por ejemplo, si eres carpintero, debes contar a tus martillos y clavos cómo activos. Pero también son activos las inversiones que hagas. Si compras acciones en una empresa y te generan una ganancia a corto, mediano o largo plazo, cuentan cómo activos.

¿Qué son los pasivos personales?

Los pasivos personales son todos los gastos que no generan ganancias. Entre ellos se encuentra el presupuesto para alimentación, servicios, ropa, entre otros. Si has contraído préstamos, también cuentan cómo egresos pasivos.

Puedes aplicar este esquema a tus objetos también. Un televisor, por ejemplo, representa una disminución constante en tu patrimonio porque pierde valor conforme lo utilizas. Aunque el martillo sea un bien activo para un carpintero, se convierte en pasivo en manos de un médico cirujano que nunca le da uso. ¿Puedes notar la diferencia?

Para catalogar tus bienes en estas categorías debes pensar si generan, o no, una ganancias.

Cómo utilizar los activos y pasivos a tu favor

El primer gran paso en las finanzas personales, es hacer este recuento de tu patrimonio y tener cada día mayor consciencia sobre él. Tu patrimonio neto es la suma de todos tus activos menos las deudas pasivas. Al manejar esa cifra, puedes organizar mejor tus gastos y prioridades de inversión. Así, puedes conseguir cuentas claras en relación a la entrada y salida de dinero durante cada mes del año.

Para hacer más fácil este tipo de operaciones, lo ideal es que anotes cada ingreso o egreso, en un papel o en una tabla de Excel. Es una forma sencilla de llevar un registro contable de todo lo que ganas y gastas.

Haz un esfuerzo para que la mayoría de tus bienes materiales estén al servicio de la producción. Así evitas que pierdan valor en vano. Lo mismo debe ocurrir con tus deudas. Si deseas pedir un préstamo, debe tener cómo objetivo mejorar tus ingresos. Un error común en las finanzas personales es endeudarse para adquirir un equipo de sonido, por ejemplo.

2. Ten metas financieras

Metas para una buena salud financiera

Si cuentas con metas financieras a corto, mediano y largo plazo, puedes organizar tus ingresos para alcanzar aspiraciones materiales o financieras. Con esta proyección puedes pagar deudas pendientes de forma saludable. También puedes comprar bienes o servicios e incluso premiarte por el arduo trabajo.

Debes trazarte metas laborales y económicas, tener una proyección para usar el dinero que ganas. Pensar en la jubilación es muy importante para tu futuro. Según los datos estadísticos, sólo el 1% de la población puede reunir un patrimonio suficiente para no depender de la pensión.

Generar un plan de gastos y ahorros te va a permitir reunir los fondos necesarios para conseguir grandes metas o vivir experiencias que nutran tu vida. Una buena salud financiera tiene cómo objetivo vivir mejor.

No está mal invertir tu dinero en vivir las experiencia que anhelas. Puede ser un viaje, comprar una casa o apartamento, el vehículo que siempre has querido, entre otros. Estos planes funcionan como incentivo para seguir trabajando, ahorrar y mejorar tu vida.

3. Evita gastar dinero en productos innecesarios

Evitar gastos innecesarios

Tanto la salud financiera de una empresa, cómo la de tu hogar, depende en gran medida de evitar gastos que puedan afectar tus finanzas. Saber qué necesitas es clave al momento de invertir o comprar algún bien o producto. Si frenas los gastos impulsivos, como comprar más ropa de la que necesitas, comenzarás a ver cómo tu solvencia económica mejora.

Una buena estrategia para evitar compras compulsivas es hacer una lista de prioridades algunos días antes de cobrar. De esta forma, te acostumbrarás a adquirir primero lo que necesitas para luego gastar en artículos menos importantes. Si consolidas este hábito, ya no te atacará la pregunta: ¿en qué he gastado todo mi sueldo?

4. Destine una parte de sus ingresos a un fondo de ahorro

Persona ahorrando dinero para un buena salud financiera

No debes gastar todo lo que ganas, te recomendamos destinar una pequeña parte de ese dinero a inversiones o ahorros. Así, puedes generar un fondo que irá creciendo con el tiempo para grandes inversiones o emergencias. Debes generar un colchón que amortigüe tus finanzas personales cuando te quedes sin trabajo o se te presente un gasto imprevisto.

Ahorrar no es tan fácil cómo parece. Por lo general, el total de los egresos es igual al total de los ingresos. Es decir, se suele gastar todo lo que se gana, sin importar cual sea el monto. Los expertos recomiendan separar el dinero destinado al ahorro apenas recibas tu salario.

No intentes ahorrar demasiado desde el principio. Puedes comenzar con el 5% de lo que recibes y aumentar progresivamente esa cifra. Es bueno aclarar que los ahorros no son fondos de emergencia. Debes planificar en tu economía una inversión mensual para generar tu propio seguro ante gastos urgentes.

Se recomienda tener un fondo para emergencias que sea igual a 6 meses de salario. Así tienes un margen de acción para 

5. Ten cuidado con las tarjetas de crédito

Tarjetas de crédito en las finanzas personales

Las tarjetas de crédito te permiten disponer de un dinero que no tienes, son una forma de préstamo o crédito personal. Por supuesto, debe pagar lo que gastas con ella durante el mes, pero también un interés importante por el préstamo.

Cómo decíamos antes, es útil que las utilices para mejorar tu capacidad productiva. Pero, utilizarla para costear tus gastos pasivos, va a generar una fuga mayor de en tus egresos. Además, no cancelar estas cuotas a tiempo implica su incremento y posibles sanciones o problemas legales con la entidad bancaria. Miles de personas pierden sus hogares por ejecuciones hipotecarias cada año.

Es una consecuencia de la falta de educación financiera en la población. Entonces, si tienes tarjetas de crédito debes usarlas con prudencia para evitar que consumas todo tu sueldo por adelantado. Lo ideal es que al final de cada mes, la cuota sea baja y puedas pagarla sin desequilibrar tus finanzas.

Consulta nuestro Blog para profundizar en tu formación financiera.

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